Desde el Mirador de Trijueque
Cuantas veces, amigo lector, he sentido al viajar por la carretera la tentación de quedarme en Trijueque, sólo por el placer de contemplar a mis anchas los campos de media Provincia desde el mirador que, ya desde la Nacional II, se insinúa al otro lado de las casas y de algún torreón cargado de historia.
La Alcarria de León Felipe
Acabo de atravesar, sin detenerme siquiera a pisar sus calles, el pueblo de Almonacid de Zorita, una de las villas con mayor contenido histórico, monumental y humano, de todas cuantas asientan a lo largo y a lo ancho en el mapa provincial de Guadalajara.
En la capilla del Doncel
Algo tendrá el agua cuando la bendicen. En el extenso marco de la cultura universal, que por ser universal abarca a toda la Tierra, la ciudad de Sigüenza figura con todos los honores y parabienes, con todos los merecimientos de una ciudad castellana que aportó, no uno, sino muchos granos de arena a la historia de la civilización.
Hablemos de Fuentes
El viajero que detiene su coche junto al arcén en la C-200, dentro aún del casco urbano en la alcarreña villa de Albalate, contempla con sorpresa el manar copioso de los chorros que vierten a la vez sobre el mismo pilón, a un par de metros por debajo de sus pies. La fuente de Albalate de Zorita es un bello espectáculo al que ajusta todo género de elogios.
El viaje a la Alcarria de Ernest Hemingway
No con intención crítica y, desde luego, huyendo de cualquier comentario u opinión personal que salga fuera de lo meramente literario, y si acaso documental, por lo que supone el que haya sido uno de los más notables escritores de nuestro siglo, Premio Nobel de Literatura en 1954, quien se ocupó de andar a pie por los campos de batalla, para enviar en el tiempo oportuno la crónica correspondiente a su periódico, el newyorkino The New Republic, que la sacaría a la luz en la edición del 5 de mayo de 1937, es decir, dos meses después de haber tenido lugar los hechos que en ella se refieren.
En el Hayedo de Tejeranegra
Es relativamente nuevo el interés del público por aquel recóndito paraíso que las sierras norte de Guadalajara tuvieron oculto, desde que el mundo es mundo, para uso y disfrute de pastores y leñadores durante siglos.
La leyenda de la cara de Dios
Cada año a finales de agosto la villa de Sacedón celebra una de las efemérides que con más fuerza se ha grabado en la conciencia de sus moradores, y de la cual, del hecho histórico que sirvió de motivo, ha venido surgiendo con el paso del tiempo una constante para la vida de tantas genera-ciones de hijos de la villa alcarreña, hasta el punto de haberla convertido desde tiempos que nadie recuerda en su fiesta mayor.
En la cima del Alto Rey
Las torres y los radares del Ejército apuntan al cielo como velas en la cima del Alto Rey. Hasta hace muy poco, hubo al tanto de las instalaciones militares un destacamento de soldados encima de la montaña. Para los que habitan en la comarca, el Santo Alto Rey de la Majestad es la montaña sagrada. Las gentes de todos aquellos pueblos, en varios kilómetros a la redonda, la nombran con respeto, casi con veneración.
Pelegrina, un paraíso en el río Dulce
Fue el insigne naturalista Félix Rodríguez de la Fuente -el último descubridor del barranco y su promotor más eficiente-, quien vino a tomar aquellos parajes como escenario para sus correrías televisivas acerca de la fauna salvaje de la Península Ibérica y que tan merecida fama le dieron durante más de una década. Un monumento sencillo sobre el abrupto cortado nos lo recuerda. Al pie de la pinza abierta del monumento a su memoria, la gente deposita flores, abrazos al éter que el malogrado doctor recogerá cada tarde mientras filma preciosas escenas de animales en las cárcavas infinitas del más allá.
La Alcarria
Considerada como una de las comarcas naturales más características de la Meseta Central, la Alcarria ocupa una parte importante de la provincia de Guadalajara y otras en menor proporción de las de Cuenca y Madrid. La Alcarria de Guadalajara es tal vez la más representativa de las cuatro comarcas que integran la provincia, ocupando por su parte casi todo el centro y suroeste de la misma.

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