Vicente Sardina
Vicente Sardina era natural de Sigüenza y nació en 1774, apenas un año antes que El Empecinado. Su padre, Manuel Sardina Serrano, tuvo cargos de alcalde, regidor y diputado en Sigüenza. Físicamente era persona de gran estatura, fuerte, “de mirada franca”, “ademanes un tanto bruscos” y se expresa con “palabras tan cortas como rotundas”, así como que “inspiraba simpatía y confianza”, dice de él Hernández Girbal. Combatió casi en las mismas provincias que hemos indicado para Mondedeu, siendo fiel colaborador y compañero del Empecinado. Estuvo al mando de un escuadrón de caballería, compartiendo ascensos con Mondedeu en fechas similares.
Había dejado a su esposa Josefa Hornillos a finales de mayo de 1808 y formó una pequeña partida con la que recorrió el camino entre Zaragoza, Navarra y Guadalajara al servicio de la Junta de Guadalajara. Se unió al Empecinado después que Abuín y Mondedeu, tras pasar éste al servicio de la Junta de Guadalajara en septiembre de 1809. Sus combates heroicos y sufridos en España, como oficial de caballería en los Cazadores de Guadalajara, pueden seguirse a través de las biografías dedicadas al Empecinado, pero aquí queremos narrar su biografía posterior, menos conocida en Guadalajara. Baste indicar que sustituyó al Empecinado al mando de toda la Quinta División en dos ocasiones: 26 de octubre de 1810 y 13 de enero de 1811.
En noviembre de 2008 ha salido una breve biografía, cuyo autor es Ramón Martín Palomino, que aporta algunos nuevos datos de su época americana.
Acabada la guerra, en 1814 Vicente Sardina embarca como teniente coronel del Regimiento de Dragones de la Unión, hacia Sudamérica para luchar contra los independentistas. Aunque llegó al grado de coronel el 5 de noviembre de ese año, tuvo que conformarse con un cargo inferior. El 11 mayo 1815 el general Pablo Morillo entra en Venezuela, desde donde organiza el envío de fuerzas por mar desde Panamá para ayudar a José Fernando de Abascal, marqués de la Concordia y virrey del Perú. Entre los oficiales de éstas se hallaban el famoso Baldomero Espartero y Vicente Sardina. Sardina cruzará los Andes desde Perú y marchará hacia el Alto Perú, región que comprendía la actual Bolivia y parte del norte de Argentina. El 5 de mayo de 1816 los gauchos montoneros mandados por Manuel Ascencio Padilla derrotaron a las huestes del coronel Vicente Sardina, en la batalla de "El Villar" (Bolivia), lugar donde sucederían nuevos combates en septiembre. La “republiqueta de La Laguna” en Bolivia acabaría desapareciendo, derrotados y muertos los Padilla el 14 de septiembre de 1816, aunque su esposa, la famosa Juana Azurduy (1780-1862), siguió la lucha.
La situación era grave para los españoles, y para evitar que José de San Martín invadiera Chile desde Mendoza (Argentina), el nuevo virrey del Perú Joaquín de Pezuela (1761-1830) decidió enviar al general José de la Serna (1770-1832), que sale de Lima en 1816 para el Alto Perú con unos 6000 soldados. Sería la tercera invasión de Argentina, pues debía desde Charcas bajar al valle de Salta y llegar a Tucumán, éstas últimas en Argentina. Charcas es la localidad que primeramente se llamo Chuquisaca y La Plata, y desde 1839 recibió el nombre de Sucre, siendo ahora la capital oficial de Bolivia. La victoria sobre el ejército argentino en la batalla de Yavi (Argentina) el 15 de noviembre de 1816, asegura el control de Charcas (Bolivia), que no se perderá hasta 1823, y recupera gran parte del Alto Perú argentino.
Desde el comienzo de la invasión, los argentinos retiran toda subsistencia alrededor de por donde los españoles marchaban. Afortunadamente, se les une el 2 de abril una columna que venía del Alto Perú mandada por Vicente Sardina, con víveres, municiones, dinero y correspondencia.
El 15 de abril de 1817 se ocupa Salta (Argentina) tras un breve combate de la caballería de Sardina a su entrada. Allí, en la práctica, las tropas realistas quedan cercadas por los gauchos de Martín Miguel de Güemes (1785-1821). Ante la carencia de alimentos, La Serna manda tres expediciones con escaso éxito. La cuarta sale la tarde del 19 de abril, mandada por Vicente Sardina, con el objetivo obtener suministros y, si se puede, sorprender a Güemes. Sin embargo, son las fuerzas gauchas de éste las que sorprenden en una emboscada a Sardina en Escoipe, una quebrada junto a la localidad de Cerrillos, donde tienen lugar tres días de combates en distintos puntos del valle de Lerma del 20 al 22 de abril, llamados “los combates de Cerrillos”.
Sardina sería herido mortalmente de bala y sustituido por el coronel Antonio Vigil en el mando. Los españoles llevan a Sardina en una camilla e intentan retroceder, acabando volviendo por Cerrillos hasta Salta, siempre acosados por las anteriores y nuevas tropas gauchas. Sardina falleció el 22 de abril de 1817, al llegar a Salta. El 4 de mayo La Serna ordena el abandono de Salta y la retirada a Bolivia. Mientras tanto San Martín había ganado la batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817 y conquistado Chile. Antonio Vigil será en 1825 el último presidente de la Audiencia de Charcas. La Serna fue el último virrey del Perú.
Al leer los libros dedicados a la independencia de Perú, Bolivia o Argentina, se observa un trato respetuoso hacia Sardina, el que describen como valeroso y “eximio militar”, y se menciona que fue lugarteniente del Empecinado. También se observan los papeles cambiados respecto a los libros dedicados a la Guerra de la Independencia, ahora Sardina lucha contra los naturales del país, que actúan siguiendo tácticas de guerrilla.

Una respuesta para “Secundarios históricos “de lujo” del Empecinado (II)” Escribe un comentario ›
no llega a 3 años que hemos conmemorado el 2 centenario de 1808 y lo que ello significo para España, la auténtica unidad de sentimiento del pueblo español, e historia de héroes como Vicente Sardina, El Empecinado,Bartolomé Amor,Saturnino Albuín, etc, y ninguna publicación municipal, regional o de una comunidad se ha dignado de recordar a estos héroes españoles.