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Carmen de Burgos, la dama roja, en Guadalajara

carmendeburgos Carmen de Burgos, la dama roja, en GuadalajaraCarmen de Burgos, la dama roja, profesora en Guadalajara. Un recuerdo del paso de esta mujer preocupada por el puesto de las mujeres en la sociedad, a comienzos del siglo XX, como profesora en la Esucla Normal de Guadalajara.

Carmen de Burgos Seguí pertenece a esa rara y minoritaria estirpe de mujeres que tanto ha trabajado en pro de la mujer española, en una época que consideraba a ésta como esclava del hombre y del hogar. Su recuerdo en un reciente programa televisivo, Mujeres ilustres, TVE2, nos ofrece la posibilidad de rememorar la personalidad de esta insigne mujer e intensa literata y explicitar la relación, aunque breve, que tuvo con la capital de la alcarria. Carmen nació en Rodalquilar, un pueblecito de la costa almeriense, en una fecha que los biógrafos no determinan con precisión, aunque puede situarse en 1867. Hizo, como no era inusual en la época, un matrimonio de conveniencia que no resultó. Por eso, al fallecer el segundo de sus hijos, decide abandonar Almería y a su marido y venirse a Madrid con su hija María. Malcasada, a cuestas con una hija que tenía que mantener y con todo un inquietante futuro por delante, empieza a estudiar oposiciones al tiempo que trabaja. Previamente, había estudiado magisterio como alumna libre en Almería y examinado en Granada, al tiempo que se iniciaba en el articulismo. En 1895 obtiene el título de Maestra de Primera Enseñanza y tres años después el de Enseñanza Superior.

Muy pronto comprendió la importancia de la educación en la liberación de la mujer, que supondría cambios importantes en la sociedad. Su formación, aunque autodidacta, revela una clara influencia krausista, una firme actitud de rebeldía contra todos los rutinarismos de la época. Fue una mujer adelantada de su tiempo que escribió abundantemente sobre los temas más opuestos: de estética femenina a los de carácter republicano, de divorcio un tema que resultaba tabú- a la misión social de la mujer. Fue adentrándose, también, en los círculos literarios y en su casa tenía lugar semanalmente una tertulia bautizada en los ambientes literarios madrileños como los miércoles de Colombine. Tal firma nació en los primeros tiempos de redactora en El Diario Universal a propuesta del entonces gran periodista Augusto Figueroa, amigo, quien le encarga la columna diaria Lecturas para la mujer. Su papel de pedagoga guarda estrecha relación con Guadalajara. En 1899 se presenta a oposiciones para plaza de profesora en la Escuela Normal de Maestras y no tiene éxito. 1901 vuelve a opositar y obtiene plaza en la Escuela Normal de Maestras de Guadalajara, donde toma posesión el 1 de junio como profesora numeraria de la Sección de Letras. El momento es trascendental, ha alcanzado, aunque con modestia, la independencia económica (1.500 pesetas anuales) y un destino que la aleja de un ambiente en que se asfixia. La actual Escuela Universitaria de Magisterio de Guadalajara fue fundada como Escuela Normal de Maestros por Real Orden de 9 de diciembre de 1841.

Su creación fue la primera de toda España que apareció en la Gaceta de Madrid del 14 de diciembre de 1841 y en el Boletín Oficial de Instrucción Pública del 31 de diciembre del mismo año. Inaugurada el 29 de octubre de 1842, se ubicó en el antiguo edificio del ex-Convento de San Juan de Dios, en el número 14 de la calle del mismo nombre, actualmente reconvertido en Hotel El Infante. Aquí continuó hasta que en el año 1967 se trasladó a los edificios actuales de la calle Madrid. Carmen viajaba todos los días de Madrid a Guadalajara y su trabajo debió desmoralizarla. Así se deduce de estas palabras a su tío, Agustín de Burgos, senador del reino: Tú no sabes lo duro que es ir todos los días allí, trabajando en una escuela donde falta de todo y sólo sobra el talento de los niños, que van poco a poco desmoralizando y echando a la calle. No hay ninguna preocupación tan humanitaria como la que trata de mejorar la triste existencia de esos niños desvalidos.... Sin embargo, estos primeros años de vida en Madrid constituyen una mezcla de pasión por lo que iba conociendo y de miseria por lo que iba ganando. Intenta completar el salario de profesora de Guadalajara con traducciones que le proporcionen algún sobresueldo y comienza a traducir para la editorial Sempere de Valencia. Recién llegada a Madrid, en 1901, había publicado Notas del alma (Madrid, Fernando Fe), conjunto de cantares con sabor de refranillos populares y de contenido muy sentimental, que dedica a su Alteza Real la Serenísima Infanta Dª Isabel de Borbón, Protectora de las Letras y las Artes españolas. Pero sigamos con su labor de educadora.

En 1904 estudia un curso de Pedagogía en el Colegio Nacional para Ciegos y Sordos de Madrid. En julio de 1905 solicita ser propuesta para la ampliación de estudios profesionales en París y otros países de Europa. En el acta de la Normal de Maestras se le concede por ser única solicitante. Marcha con su hija el 4 de octubre de 1905 y el curso 1906-07 lo inicia en comisión de servicio en la Escuela Superior de Industria de Madrid por lo que sigue librándose de sus destinos fuera de la capital. En 1907 debe trasladarse forzosamente a la Escuela Normal de Maestras de Toledo. Maura había llegado al poder y coloca en el Ministerio a Rodríguez Sampedro, que me quiere destinar a Toledo. Si ya me cuesta venir a Madrid desde Guadalajara, imagínate Toledo. Y todo por un artículo en El Heraldo en el que reclamaba colonias escolares de verano para los chicos porque, a su juicio, éstas despertaban el espectáculo hermoso de la Naturaleza: Que los niños no asistan a nuestras escuelas, tristes, lóbregas, malsanas y rutinarias no podemos lamentarlo los que comprendemos el alcance de la amarga queja de Teofastro al morir, recomendando a sus discípulos, después de haber gastado la vida en el trabajo:- Vivid felices y abandonad los estudios que requieren mucha fatiga, aunque reporten mucha fama... . No le gustó el artículo al ministro, así que de la noche a la mañana se ve con una orden de traslado a Toledo, la ciudad tristemente marcada por las huellas del fanatismo español, confiesa Carmen. La desazón por la enseñanza y las continuas tensiones con ese incapaz de Rodríguez de Sanpedro hierven la sangre de esta mujer inconformista. En El Heraldo y El País salen en su defensa. Hasta esta fecha de 1907 ejerce intermitentemente en Guadalajara.

En 1911 consigue, por fin, ser nombrada profesora especial de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. A su faceta de educadora hay que añadir su actividad de escritora y periodista. Desde la cátedra y desde la tribuna periodística., en las conferencias y mítines luchó por esas leyes que creía justas y humanas. Hizo mucho por un tipo de mujer nuevo, dulce y fuerte, que ama y piensa, que lucha y trabaja, que se eleva sobre el tipo de hembra y crea la figura preferida de mujer, de madre. Luchó contra el paternalismo y la condescendencia. Desde 1909 no tuvo inconveniente en vivir una relación libre con el escritor Ramón Gómez de la Serna (él tenía entonces 17 años y ella 38) que duraría más de doce años y que influyó considerablemente en su persona y en su literatura.

Autora de una extensa obra que abarca, por igual, novela, ensayo, divulgación, aparte de una amplísima participación en las publicaciones más importantes de la época: El Globo, ABC, El Diario Universal, El Heraldo de Madrid, La Esfera, La Correspondencia de España, La Novela Corta, Cosmópolis, etc. Publicó novelas audaces y agresivas: doce novelas grandes y ciento cincuenta cortas, entre ellas El artículo 438 (1921), que comienza recogiendo el texto de dicho artículo: El marido que sorprendiendo en adulterio a su mujer matase en el acto a ésta o al adúltero o les causara alguna de las lesiones graves, será castigado a la pena de destierro.... La indignación ante las leyes injustas que controlaban a las mujeres, especialmente las esposas, le resultaba insoportable. Incorpora a sus textos se devoción al feminismo; de aquí que las protagonistas de sus novelas sirvan de modelo para las mujeres que quieren apoyar la lucha por la igualdad, igualdad que se plasma, incluso, en el título de las mismas: La mujer moderna y sus derechos, La hora del amor, El arte de ser amada, etc. Figura preeminente en el Magisterio Nacional, lo fue también del periodismo. Defensora de la regulación legal de la ruptura matrimonial. En 1909 tenía enonces 42 años- es nombrada por El Heraldo corresponsal de guerra en Melilla. Mujer que puede considerar precursora del feminismo, por sus ideas valientes, progresistas, liberales en el tiempo que le tocó vivir. Por su domicilio -casa de la obrera de la pedagogía, como le gustaba llamar- de la calle Eguilaz pasaron la flor y nata de las figuras más importantes de la política, el arte, la literatura y el periodismo. Allí se reunían todos los miércoles, Los miércoles de Colombine, que contó, entre otros, con personalidades como Benavente, Blasco Ibáñez, Hoyos y Vinent, Julio-Antonio, Cansinos-Assens y un largo etcétera. Carmen, liberal, romántica, independiente, afanosa y vital comprometió su vida y su pluma cuantas veces fue necesario. Con la pasión que siempre la caracterizó, acabó sus días defendiendo lo que setenta años después todavía está en candelero: el papel de la mujer en la vida pública. Por eso puede considerarse como pionera del feminismo y hará siempre honor al título de Dama Roja que sus amigos reaccionarios le lanzaron como insulto. Murió en Madrid el 9 de octubre de 1932 cuando participaba en una reunión política del Círculo Radical Socialista.

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