ALAMINOS: entre la Cañada Real y el A.V.E.
La Villa de alaminos: situada al norte de la comarca que nos ocupa y en un altiplano expuesto al vientos de todas las direcciones, lo que ha influido en el carácter hospitalario de los lugareños, curtiéndoles no sólo la piel, sino el alma y su personalidad.
Alaminos posee entre su caserío, donde abunda la construcción de sillarejo, de una esbelta picota del S. XVI coronada por sendas cabezas de leones, lo que le confiere el privilegio de villazgo, y que debido a su proximidad a la Cañada Real no le han faltado en transcurrir de los años las credenciales de privilegios de villanía y señorío como nos comenta acertadamente D. Manrique Foguet (su alcalde) según viene documentado en los archivos municipales. Se puede gozar de una excelente e imperturbable tranquilidad, sin duda agradable, tanto en un paseo como en una amena tertulia, su posición: de estratégico otero en la alta meseta alcarreña concede al observador vislumbrar los campos castellanos hasta el horizonte, unas puestas de sol interminables y por las noches las miríadas de estrellas parecen estar más cerca y más nítidas, entre tanto la luna vigila románticos requiebros de amoríos juveniles. El sentimiento de amplitud, de respirar a pleno pulmón, la suavidad del viento que acaricia nuestra cara, es nuestra conquista, los campos bajo el control de nuestros dominios, ¿quién pudiera parar el tiempo?
ENTRE LA RECIENTE HISTORIA Y LA ACTUALIDAD
En el Ayuntamiento de Alaminos hay empadronadas unas 80 personas, es una constante preocupación de los ediles de nuestra comarca: la despoblación, acusada por la emigración hacia las ciudades próximas, dónde muchas familias se buscan el sustento, porque la economía del pueblo, fundamentalmente procede de la agricultura del cereal y que como en el resto de nuestra geografía, posee una rentabilidad muy baja. Entre otras funcionan dos pequeñas empresas de construcción y la panadería, el resto de la población, como en pueblos circundantes, es de personas mayores, jubilados y pensionistas, hombres y mujeres, se lamentan que deparará en un futuro no muy lejano a Alaminos; nos añaden un tanto apesadumbrados tanto Genaro Díaz como Manrique Foguet por el ámbito rural. No se trata de que "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero los sentimientos de nostalgia que evocan los recuerdos de tiempos pretéritos están repletos de emociones, de fiestas alegres y como es natural, también de connotaciones tristes: de familias unidas, de jornadas interminablemente duras, con calores y fríos de los de Alaminos, experiencias de una vida en las que ha quedado marcado a "hierro y fuego" las trágicas fechas de la Contienda Civil, espectáculo dantesco el que presenciamos, siendo unos apenas unos niños, por nuestras calles durante los tres largos años, en primera línea de fuego, ahora de los republicanos, ahora de los nacionales, la población civil sobreviviendo; testimonios desgarradores y anécdotas como para escribir ríos de tinta, nos manifiestan: Genaro Díaz, Pedro Carrascosa y Telesforo Bartolomé -"y eso para que aprendamos una lección, que los jóvenes de la sociedad actual no parece que la hayan aprendido". EL ACERVO CULTURAL. Anteriormente hacíamos mención a las celebraciones de concurridas y populares fiestas en la localidad, más de carácter religioso que pagano, y aquí si que con respecto a la actualidad existe una gran diferencia con el pasado, nos añaden los lugareños: Aniceto Condado, Anselmo de la Cosa y Genaro Díaz; puesto que debido a la poca concurrencia, se han visto obligados a variar las fechas de realización y adecuarlas a la voluntad popular.
Festividades como el Cristo de la Luz, que se celebra el 14 de Septiembre y se venera en la iglesia parroquial que esta dedicada a La Asunción; también se celebran con cierta solemnidad fiestas honrando al patrón de los agricultores y labradores: S. Isidro el 15 de Mayo. S. Sebastián allá por el 19 de Enero y con los rigores del invierno, es otra de las fechas que en el particular almanaque de Alaminos tiene color rojo, dónde la tradición mandaba repartir una caridad que consistía en una torta de anís, queso y vino. Otra de las festividades que gozaban de mayor concurrencia popular y que encerraba cierto regusto antañón y tradicional era y es, S. Roque el 16 de Agosto, casi finalizadas las tareas de siega y recolección de la mies en los graneros, la alegría y algarabía era protagonista en armónica camaradería. Al comenzar la noche la tradición manda encender una hoguera, en la que fundamentalmente se quema espliego de La alcarria, que desprende un agradable aroma que inunda todo el pueblo, y que esta hoguera la saltan niños, jóvenes y algunos mayores, pero no sólo por mera diversión o ejercicio físico, sino por una creencia ancestral de recibir del humo y las llamas, del balsámico olor del espliego propiedades terapéuticas y también de ahuyentar los malos presagios, aunque en la actualidad el carácter supersticioso no es el protagonista y ocupa un papel segundón. También la Semana Santa se celebraba con mucho rigor y austeridad, y a las manifestaciones religiosas: procesiones y Oficios no faltaba nadie. Los mayores del lugar, de memoria ágil, recuerdan la existencia de una Hermandad que funcionó hasta la década de los años 60 y que a grandes rasgos exigía a todos los componentes la asistencia obligatoria e inexcusable a las funciones religiosas, dónde se pasaba lista y posteriormente en las labores del campo se ayudaban mutuamente, teniendo que compartir esfuerzos por todos los hermanos aunque estos estuviesen enfermos o falleciesen, extraordinario este gesto de solidaridad y fraternidad en los duros tiempos que corrían. Como gastronomía destacable son la herencia recibida de una arraigada tradición como las gachas de harina de almortas, las migas y en menor grado la de hacer un poco de vino en algunas familias para el consumo doméstico.
LA INFLUENCIA DE LA CAÑADA REAL
Pero si hay algo en la Villa de Alaminos que cobra vital importancia es su imperturbable tranquilidad y el de formar parte de la Cañada Real, camino de ganado trashumante y de ganaderos, vía pecuaria de comunicación, que dio vida y ambiente al pueblo, y que actualmente transcurre paralelo trazado del tren de alta velocidad (A.V.E.) que unirá en un futuro no muy lejano Madrid con Barcelona, ejemplo de contraste entre el progreso y la tradición, viajeros veloces sin observar lo que la naturaleza nos brinda frente al lento, pero continuo discurrir de los rebaños y sus zagales y pastores; por si fuera poco es tema de discordia, que los propietarios de las fincas afectadas por el trazado de esta línea que si bien es el progreso y la evolución, para ellos es motivo de disgusto y malestar.
NOSTALGIAS
Haciendo gala de una prodigiosa memoria, Telesforo Bartolomé, Pedro Carrascosa y Genaro Díaz, entre otros, recuerdan haber visto en las dependencias municipales un cepo, con grandes cadenas y dos enormes vigas de no menos de 500 Kg. para someter a torturas a los que en la antigüedad iban descarriados o habían elegido un "mal" camino. También recuerdan la existencia de unos depósitos en bodegas, a modo de silos dónde en tiempos remotos se debieron almacenar la recaudación de diezmos o impuestos de la época. Así pues Alaminos, otros de nuestros pueblos, que pese a su despoblación actual, mantienen esperanzas de futuro, buenos y arraigados cimientos históricos y una calidad contrastada de excelentes y hospitalarias personas que además pueden alardear de poseer una experiencia y conocimientos y una memoria indeleble para manifestar que su pueblo es Villa de rancio abolengo y acentuado sabor castellano.
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