¿Qué puedes ver en la Feria de Tendilla 2003?
Cuando los primeros almendros florecen anunciando el próximo fin de los fríos vuelve de nuevo la Feria de mercaderías a la villa alcarreña de Tendilla.
Puede parecer temprana la fecha del 24 de febrero (antiguamente festividad de San Matías) para celebrar una feria cuando aun podía haber nieves y el tiempo aun es inclemente, pero para esto hay explicación. Cuando los Mendoza obtuvieron Tendilla del rey de Castilla, previa separación del Común de Guadalajara y obtención del villazgo en 1395, pensaron aprovechar su situación en el camino de Guadalajara a Cuenca y Valencia. ¿Qué mejor que una feria?
El problema era buscar una fecha que no coincidiera con la de otras ferias ya existentes y por ello se eligió fecha tan temprana, para hacerla la primera en el calendario de los feriantes. Todas las manufacturas que se hacían en invierno tenían su primera ocasión de venta en Tendilla. Para favorecer aún más el mercadeo, los Mendoza obtuvieron para la feria la categoría de "franca", es decir que las transacciones pagaban unos bajos impuestos de un treceavo de las ventas al por mayor y quedando completamente exentas de todo impuesto todas las transacciones al por menor. Otro punto a tener en cuenta es que muchas veces cae un poco antes de la Cuaresma y sus penitencias.
Para soslayar en lo posible la adversa climatología invernal y la orografía (la villa creció a lo largo de una estrecha vega sujeta a crecidas) los vecinos pensaron, y el conde favoreció e impulsó en sus mandas desde muy pronto, que los edificios se hicieran en hilera sobre pilastras y que el mercadeo se hiciera en la parte baja, a resguardo de la lluvia y la nieve. Por eso el cronista decía en 1580 que "casi puedo decir que está fundada sobre agua, como la Ciudad de Venecia, y por esta causa se hace la vida en el segundo suelo (primer piso)". Como consecuencia, Tendilla tiene la calle soportalada más larga de la provincia.
La villa creció gracias a su feria y luego decayó cuando esta lo hizo. En los siglos XIX y XX la feria se redujo al ganado principalmente, hasta desaparecer en los años sesenta, pero siempre fue famosa en la provincia y en el antiguo Reino de Toledo. Con todo, puede decirse que aún conserva el aspecto físico que tuvo en el siglo XVI y XVII,. En palabras del Cronista Provincial Herrera Casado es "uno de los más impresionantes conjuntos urbanos de toda la alcarria". Sus soportales fueron declarados por Bellas Artes como "Conjunto Histórico Artístico" y gozan por ello de protección.
Cuando en los albores del siglo XXI el curioso visitante llega a Tendilla siguiendo la N-320 observa que la vida y economía del lugar han sido determinados por su larga Calle Mayor. El comercio sigue muy presente con los cinco bares, tres restaurantes, dos hostales, dos supermercados, una tienda, la afamada confitería, horno-taller de cerámica y tienda de antigüedades, que pueden satisfacer todas las necesidades del turista gastronómico
Para el turista cultural, este año 2003 abrirá sus puertas el Museo Etnológico del que se encargará de su mantenimiento y organización la Asociación de Mujeres de Tendilla "Encarnación Díaz de Yela". Y podrá ver una serie de monumentos, que a continuación vamos a reseñar.
Pero si además aprovecha para efectuar su visita el fin de semana más cercano al 24 de febrero, se encontrará con las calles repletas de puestos de mercaderías variadas en un ambiente que intenta recrear en lo posible (aunque adaptándolo a nuestros tiempos) lo que vieron, olieron y comieron los feriantes que vinieron en otros tiempos a Tendilla.
Por empezar de algún modo, si se llega desde Guadalajara encontraremos un poco antes del pueblo a la izquierda las "Eras de la Soledad", por si cercanía a la ermita de la virgen de la Soledad. Allí se trillaba y se encontraban las entradas a multiples bodegas dónde se guardaba el aceite y el vino, desaparecido en los inicios del siglo XX por la filoxera. Ahora se puede aprovechar la pequeña planicie de la era para espectáculos al aire libre, siendo usual ver en la feria el vuelo de las rapaces que los modernos maestros de cetrería nos presentan recordando este antiguo arte de caza. No es mal sitio para aparcar, salvo a la hora del espectáculo.
Entrando al pueblo encontramos los primeros soportales y, en ellos, los primeros puestos de mercaderes modernos, con bolsos de piel, "chuches" para los niños, artesanía en cerámica o hierro, quesos de Galicia o de Castilla, anchoas de Santoña, cezina de caballo o de vaca, cuchillería, alguna prenda de lana de oveja o de llama, etc, etc. Los mercaderes pregonan sus mercancías, algunos muestran sus mágicos cacharros dónde se cocina sin aceite o con el que se pelan fácilmente patatas o judías, o las tijeras que pueden cortar un bote de "cola". Estos puestos continuarán hasta la salida del pueblo en dirección a Sacedón, hasta el lugar llamado "El Peaje". En muchos puestos podrá degustar la mercancía ofrecida antes de decidir su posible compra.
Siguiendo la calle Mayor se encuentra a mano derecha un palacio barroco con una capilla anexa dedicada a la Sagrada Familia. Es el palacio de los López de Cogolludo, actualmente de propiedad privada. Podemos admirar su fachada con su balcón, portón y escudo nobiliario. Poco después arribamos a la Plaza Mayor, presidida por la iglesia inacabada que pudo haber sido la más grande de toda la Alcarria. Esta dedicada a la Ascensión, aunque la patrona de Tendilla es la Virgen de La Salceda.
La planta del edificio fue diseñada en el siglo XVI por Rodrigo Gil de Hontañón a la vez que se dedicaba en Alcalá de Henares a la edificación de su Universidad. El edificio fue continuado por Francisco de Naveda hasta que fuera llamado a las obras de El Escorial. Sus anchos y profundos cimientos, por su cercanía al arroyo Pra que atraviesa Tendilla, explican su costo y el porqué no se acabó. La única portada se hizo en el comienzo del siglo XVII, hubo un nuevo parón en las obras, se reconstruyó el techo caído recién iniciado el siglo XVIII y el madrileño Vicente Bradi dirigió la construcción de la torre en 1781. A finales del XIX, viendo imposible de acabar la obra, se decidió el cierre del tercio construido con un muro, haciendo al mismo tiempo una vivienda para el párroco, lo que recuerda una lápida en la iglesia. Dentro de la iglesia hay un bello retablo de inicios del XVII, una pila bautismal grande del XVI, otra pequeña con los escudos de los Mendoza y una lápida de la familia de La Cerda y Soto, que tuvieron una casona-palacio, hoy derruida, en la "Calle Franca" al otro lado del arroyo.
En la plaza el feriante suele ver los puestos de mayor tamaño, algunas atracciones para disfrute de los pequeños y una carpa con departamentos para asociaciones vinícolas, alimentos de Castilla-La Mancha, stand de la Diputación, etc. Y si si sed le hace entrar a los bares !aproveche! Con la consumición será obsequiado (dependiendo de la hora o del local) con un aperitivo de migas castellanas, torreznillos cocinados en Tendilla, picadillo o las afamadas "aceitunas aliñadas al estilo de Tendilla". Incluso con un chato de tinto escanciado desde una cuba recién abierta. No olvide visitar la confitería, comprenderá el mote de "golosos" que se aplica a los tendilleros. Y la rica miel de la Alcarria.
Antes de continuar calle adelante, si se dirige por detrás de la iglesia y cruza el rio llegará a una calle paralela a la calle Mayor. Es la antigua "Calle Franca", dónde encontrará las ruinas de la casona dieciochesca de los "La Cerda y Soto", un escudo de un familiar de la Inquisición de mediados del siglo XVII (un familiar era, simplificando, una mezcla de espía, testigo y de oficial del Santo Oficio en un lugar) y la sede del Museo Etnográfico en una gran casona del siglo XVIII. Durante la feria 2003 estarán también allí expuestas las labores de los alfareros tendilleros del Taller Aliaga.
Rodeando la calle Franca (mejor camine hacia en dirección oeste para ello) llegará subiendo una pequeña cuesta a un altozano junto a la moderna instalación de la piscina municipal y unas pistas de tenis y frontón. Allí hay de nuevo varias bodegas, reconstruidas o en vías de serlo. Es buen sitio para aparcar.
En ese alto es dónde se verán evolucionar unos ponis el sábado tarde de la feria 2003. Si viene en domingo a mediodía, es aquí donde se hace el bello espectáculo de doma de caballos en todas las ferias celebradas. Si miramos al sur se ven tras unos pinos los restos del convento jerónimo de Santa Ana, fundado a finales del XV. Apenas se ven los arcos del ábside gótico de su iglesia. Su retablo acabó en el Cincinnatti Arts Museum, y las tumbas de los condes se trasladaron en 1845 a la actual iglesia de San Ginés en Guadalajara. Mirando al sur, en el siguiente cerro más alto, estuvo el castillo, copia en pequeño del de Manzanares el Real de Madrid, cuyos restos se dinamitaron para hacer un Monumento al Corazón de Jesús en 1930. Desde esa imagen se pueden ver las mejores vistas.
Siguiendo la calle Franca hacia el este, o bajando ya desde el alto, llegaremos a una calle que baja desde el pinar de repoblación y que nos acerca al río y, junto a él, a la llamada "fuente vieja", una fuente de inicios del XVI con el escudo de los Mendoza muy deteriorado. Su agua es especial, desde la época del Gran Cardenal Mendoza hasta la actualidad hay personas que vienen a beber su agua y llevársela en botellas o garrafas.
Cruzando el río volvemos a la calle Mayor, a su bullicio y a su feria. Habremos dejado a la izquierda, hacia la plaza, los restos de una portada manierista que estuvo en el convento de la Salceda (a 5km camino del cercano Peñalver por la N-320) y que fue "reciclada" como puerta del desaparecido Casino de Tendilla. Antaño en esta calle Mayor estaban las tiendas de oficios hoy desaparecidos en Tendilla como mielero, peluquero, zapatero, curtidor, etc. La "fragua" aún existe, ahora dedicada a la construcción de maquinaria agrícola para arar terrenos duros arrastrada por los modernos tractores. También existen tres carnicerías dónde se vende buen cordero y cabrito, matado todos los jueves y por tanto fresco ese fin de semana.
Rumbo este pasaremos junto a una antigua posada a la derecha, ahora casa particular y encontraremos a la derecha la calle de la Aduana, cuyo nombre es sobradamente explicativo. En esa esquina está la casa que comprara Camen Baroja (hermana del escritor Pío Baroja) "para tener aceite todo el año" en la postguerra española. Antiguamente la calle hacía allí una curva. Pero se rectificó la carretera y queda un espacio mayor. El bar cercano recoge en su nombre el de esta zona dónde estaba hace 100 años la mayoría del ganado mular, asnal y (aunque menos) bovino que llegaba a Tendilla. Es la zona "del ferial". A las 12 en punto, tanto el sábado como el domingo de la feria, los visitantes hacen una corta cola para degustar gratis un vaso de tinto y unas migas con las que la localidad les obsequia agradecida por su visita.
Allí se cobraba "el peaje" a los que entraban a la villa antiguamente. Durante la feria, lo animales que se llevaban a vender debían pagar a su entrada un impuesto llamado "el punto". Era conveniente pedir al vendedor de un animal la prueba escrita de haberlo pagado, no fuera reclamado al comprador al sacar el animal del pueblo. Cruzado a la derecha el río estaban las "eras del pan trillar" donde se probaban mulas y bueyes tirando de arados o de carros con las ruedas trabadas. Bajo la colina del "Aza del Toro" se celebran a media mañana unas carreras de galgos con liebre mecánica, en las ferias actuales.
En el amplio espacio a la salida del pueblo a la izquierda se exponen ahora los animales y maquinaria que traen a la moderna feria, de esta zona parten los caballos que recorren la calle Mayor el domingo por la mañana y aquí se interpretará el sábado 22 a las 19:30h, si el tiempo no lo impide, una obra teatral.
Ya podemos regresar, de nuevo por la calle Mayor o alguna paralela, hacia la plaza, hacia los puestos, bares, tiendas y restaurantes dónde reparar el cansancio con un buen beber y mejor comer. Esperamos veros en Tendilla durante la feria 2003.
Versión a 17 de febrero de 2003.
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