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Una Nutria en el Tajuña Briocense

nutria3 Una Nutria en el Tajuña BriocensePor fin se dejo ver, varias veces había encontrado sus restos en rocas sobresalientes del río, tanto de los bordes como en el mismo cauce, una especie de pez pegajosa con restos de escamas.

Fue el pasado mes de octubre, en plena madrugada y durante una fuerte tormenta. Al lado de la carretera, a la altura de la finca que la comunidad Hare Krisna posee dentro del término de Brihuega, y a la que denominan con el nombre hindú de Nueva Vrajamandala, un tramo donde el soto fluvial aún está bastante conservado, si bien es aguas abajo de uno de los principales aportes de contaminación, correspondiente a las aguas de desecho del jardín de la alcarria, que desembocan en el Tajuña sin siquiera un mínimo atisbo de depuración. Allí estaba, majestuoso, mirando al coche completamente deslumbrada, un ejemplar de mas de medio metro de Lutra lutra, aguantando a la contaminación, humanización y demás desmanes que otro mamífero depredador, el Homo sapiens comete a su paso. Ahí sabíamos que debía estar, según la monografía que el ICONA realizó en 1990 a cargo de Miguel Delibes, pero hasta que no la vimos no nos lo creíamos del todo, en el río Tajuña, quizá el mas contaminado de Guadalajara después del Henares... En esta misma zona era frecuente hace años, según me comenta mi padre, perjurando que cuando se cazaban, según fuese en el agua o en el río, su sabor se asemejaba a carne o a pescado.

En esta zona del río aún habitan barbos, bogas y cachos, siendo ya rara la trucha, y las pocas que quedan son las arcoiris que descienden de las repoblaciones del coto de Brihuega a unos 10 Km aguas arriba. Si que es abundante ya el gobio, pececillo introducido en España hace mas de 60 años, y que ha colonizado la práctica totalidad de las aguas continentales ibéricas. Otros peces alóctonos invasores, como la gambusia, el pez sol, el lucio o el black bass, no se ven aún en este tramo, aunque son muy abundantes en el embalse de la Tajera, aguas arriba de Masegoso. En la mencionada monografía de Miguel Delibes (naturalista famoso e hijo del escritor con quien comparte nombre y apellido) habla del Tajuña como un histórico gran río de nutrias, y así lo atestiguan las personas de edad que viven en Brihuega, y que relacionan la desaparición de las nutrias con la homónima de los cangrejos (no queda ni uno) y la ausencia de las anguilas, que ven totalmente cortado el paso hasta esta región por los innumerables embalses que encuentran a su paso desde el mar.

Hoy en día es ya imposible comprobar la teoría de mi padre, porque la Nutria, ese fantasma del río, como la definió Félix Rodríguez de la Fuente, hace tiempo que está protegida, diploma que suele darse a muchos de los animales españoles como paso previo a su extinción. Sin embargo esta desaparición no es debida a la caza directa, si no a una presión humana que acaba con casi todos nuestros vecinos de otras especies, desde el Homo neandertalensis hasta los leones, castores y osos, que como nos recuerda J L Arsuaga hasta hace no tanto tiempo, aún vivían por aquí.

Pero hoy en día, con las pruebas fehacientes, podemos asegurar que la Nutria aún vive en la Alcarria, quizá mi hijo sólo pueda admirar este bello ejemplar en el minizoo de Guadalajara, donde viven en un caro hábitat artificial como actores de una obra del pasado, o quizá las cosas cambien, y el ser humano aprenda a convivir con los otros habitantes de nuestro entorno. En sólo una generación hemos visto desaparecer el bucardo, veremos desaparecer el oso, el lince y el águila imperial, y después la tomaremos con el lobo, el buitre o el búho real... total, ¿para qué demonios nos sirven?.

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