Solanillos del Extremo Y Sta. Bárbara
La villa de Solanillos se asienta sobre la altiplanicie alcarreña, a una altitud de 996 metros sobre el nivel del mar. Rodeado de las leves ondulaciones de la meseta poblada de monte bajo, olivos, aliagas y romero. Desde este privilegiado otero, expuesto a los cuatro vientos y plagado de solanas. Dirigiendo la vista hacia el sur, se contempla el valle del río Cifuentes, que rinde pleitesía al río Tajo, arterias fluviales de la alcarria.
Actualmente Solanillos del Extremo tiene una población censada de unas 130 almas. También es otro claro ejemplo de despoblación. La emigración que azota la comarca ha sido y es galopante, comenta Álvaro Moracho, que ostenta la responsabilidad de la tenencia de alcaldía en el consistorio. Esta es una de las mayores preocupaciones de los ediles, para combatir la despoblación, porque la media de edad de los habitantes del pueblo es alta, es un síntoma no sólo de envejecimiento, sino de desaparición a un cierto plazo. Por ese motivo se están buscando alternativas para que al menos la gente del pueblo tenga todos los servicios atendidos como corresponde.
El pueblo presenta una excelente imagen de limpieza, de calles bien pavimentadas, de fachadas de viviendas arregladas, lo que significa que, los de aquí naturales se preocupan por su patrimonio y por sus raíces, dónde vuelven cada vez que pueden con cualquier excusa, el pueblo tira mucho. Llaman la atención la cantidad y la calidad del agua de sus fuentes, saciadoras de sed para el fatigado caminante.
ACERVO CULTURAL
El 4 de diciembre la iglesia celebra la festividad de Sta. Bárbara., a decir de Martín Moracho: era hermana de Sta. Catalina y Sta. Lucía, 9 días se llevan en el santoral entre sus respectivas festividades. Es la patrona de los artilleros y los mineros y sólo recordada en las tronadas tormentosas. Al entrar en la Villa de Solanillos, procedentes de la capitalina villa alcarreña de Cifuentes, se levanta en honor de esta santa, una coqueta ermita. Austera y sencilla, de planta cuadrada y factura de sillarejo. En el centro de la pared situada detrás del altar se encuentra la imagen de la titular de la ermita. Esta es la habitual morada de Sta. Bárbara, ya que sólo es paseada en procesión el día de su onomástica después de celebrar la Eucaristía, se baja hasta la iglesia parroquial y se da la vuelta. Luego se reparte entre los presentes bollos y mantecados, con abundante limonada y vino del terruño recuerda la señora Isabel Recuero mostrando en su semblante una pícara sonrisa, mientras guiña un ojo en señal de complicidad a la señora Dorotea López. Llama poderosamente la atención del observador, en el conjunto de la imagen, como la santa sujeta con una mano el torreón de un castillo. En la presente edición, la festividad es trasladada al sábado siguiente, 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción para que puedan asistir todos los hijos del pueblo que por motivos laborales se encuentran emigrados en las grandes urbes, y así con esta excusa, volverán al reencuentro con sus raíces familiares. Un frugal almuerzo de hermandad, protagonizado por una gran caldereta de cordero para todos los asistentes, al que seguirá un baile para el público alborozo.
PRINCIPALES CONSTRUCCIONES
Otra de las construcciones que llaman la atención, es la iglesia parroquial, dedicada a Santiago Apóstol. Su torre de planta cuadrada preside el caserío. Estas ubicada en la plaza, que es corazón de la villa. Su factura es de sillar y sillarejo y posee buenas proporciones, según la sapiencia de algunos cronistas data este templo del S XVI. Como el resto de las iglesias de la comarca alcarreña y castellana, destaca por su austeridad y sencillez. Alberga varias tallas de imaginería en las que sobresalen: el apóstol Santiago, titular de la parroquia, sobre su característico caballo blanco soltando mandobles a los infieles del Islam y el Cristo de Columna, situado en una pequeña capilla que forma la base de la torre y que ostenta el patronazgo del pueblo, por lo que resulta la imagen que mayor Fe, devoción y fervor le demuestran los lugareños.
La villa de Solanillos tiene otra ermita, en esta ocasión dedicada a La Soledad. Esta situada junto a las Eras de Abajo, adosada al Campo Santo en el camino de Henche. Tiene unas dimensiones mayores que la ermita de Sta. Bárbara, aunque presenta las mismas cualidades de austeridad y sencillez. En su interior moran a ambos lados del altar mayor, la imagen de La Soledad y la urna que contiene el cuerpo yacente de Nuestro Señor.
FESTIVIDADES TRADICIONALES
Las fiestas en honor del Santísimo Cristo de la Columna, patrón del pueblo, se celebran el primer domingo del mes de septiembre. Aunque Álvaro Moracho comenta: si el primer domingo de septiembre cae alto, la fiesta se traslada al último domingo de agosto, con el fin de que todos los hijos del pueblo puedan disfrutar de estos días de solaz regocijo, de rencuentro con familiares y amigos, antes de que regresen a sus quehaceres laborales en las grandes ciudades. Y añade: se preparan unas fiestas para dar gusto a todos: bailes y verbenas, juegos y exposiciones culturales, toros y competiciones... y como colofón, ya que no podía ser de otra manera, una suculenta paellada de hermandad. Según comentan el matrimonio: Clemente y Dorotea López, los mayores también nos divertimos, somos protagonistas. Participamos en todo ¡mientras podamos!.
El señor Martín Moracho comenta: gran tradición hay en acudir a la cueva con los amigos para merendar y comentar de todos los temas, acompañados de una tortilla de patata, un queso, unos trozos de embutido o un buen asado con unos vasos de buen vino y en compañía de los amigos. Sentimientos de más de 80 años que a pesar de su ceguera avivan otros sentidos.
La Navidades son fechas entrañables y familiares. Solanillos no es ajeno a las costumbres de la Alcarria: rondas de guitarras y bandurrias, zambombas y laúdes acariciadas por los mejores tañedores llenan de cánticos y villancicos el dédalo de calles del vecindario. La señora Isabel Recuero recuerda con gesto nostálgico: los mozos iban y venían con sus caballos enjaezados como era costumbre. Eran otros tiempos, desde luego muy bonitos y sentidos. Se ponía lumbre en la plaza el día de Nochebuena, se cantaba y se bailaba alrededor hasta la Misa del Gallo, luego se cenaba en familia los pavos o los pollos de corral que se habían criad durante la temporada y después se visitaban las casas de amigos y familiares para desear las Felices Pascuas. Antes había otra unión, ahora esto desgraciadamente se ha perdido.
SEMANA SANTA
Tradición es en Castilla el celebrar desde antaño la Semana de Pasión con rigor y austeridad. Para la festividad de S. José (19 de marzo), comentan nuestras amigas, las señoras Isabel Recuero y Dorotea López: tradicionalmente se cantaba una canción.
S. José tiene una vara,
y la tiene muy florida,
en el medio tiene tres flores,
para la Virgen María...
En los días de la Semana Santa las chicas jóvenes salíamos a pedir por las calles y las casas recuerda Dorotea López: pedíamos para Dios lo que fuera, generalmente huevos y luego los vendíamos y lo que se sacara era para la iglesia. La memoria del señor Martín Moracho parece no conocer fondo, recuerda como a los forasteros se le cantaba una canción:
Salud le pido a S. José,
y a la gloriosa María,
para empezar a explicar,
en verso, el Ave María...
Para la procesión del Sto. Entierro también había la canción apropiada, amén de los misereres correspondientes, recuerda tanto Dorotea López, Isabel Recuero y Martín Moracho:
Las campanas clamorean,
las piedras visten de luto,
hasta los astros lloraban,
al ver a Jesús difunto...
El Domingo de Resurrección, relatan Dorotea López e Isabel Recuero: tenemos una procesión del Encuentro, el Niño Jesús y la Virgen salen por separado, formando dos procesiones, de la iglesia de Santiago Apóstol. Los hombres acompañan al Niño, las mujeres a la Virgen, el Encuentro se produce en la Eras de Abajo, previas las salutaciones y reverencias, es muy emotivo. También se cantaba una de esas canciones, de las de antes, como las denomina el señor Martín Moracho:
Hoy es Domingo de Ramos,
día grande y muy solemne,
cuando Jesucristo entró,
triunfante en Jerusalén...
Por las Comuniones y el Corpus se cantaba otra de las coplas más populares de Solanillos, por ser esta una tierra eminentemente agrícola que describía las partes que componen el arado recuerda Dorotea López:
El arado lo contaré,
de piezas lo iré contando,
de la pasión de Cristo,
misterios iré explicando...
El señor Martín Moracho recuerda: antiguamente se celebraba el Niño, el 21 de enero, había una hermandad de niños, las mayordomas hacían dulces y rollos que se rifaban. Y añade: por los Carnavales nos disfrazábamos, todo consistía en que nadie nos conociera, no se supiera con quien bailabas, todo era un misterio.
EN LA ACTUALIDAD
Recientemente se ha editado un libro, Luminosidades de la autora Julie Sopetrán que recoge la más cercana historia, momentos importantes de los protagonistas que escriben día a día páginas en la memoria de una villa, de su pueblo. Dice la autora: va dirigido a las gentes que han sido capaces de vivir el pueblo. Que todavía viven y luchan por conservarlo en su memoria...
Solanillos del Extremo mira al futuro, con la esperanza de unas gentes, que sienten, viven y llevan el pueblo en los más profundo de su corazón.
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