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Salvemos Bonaval !

bonaval Salvemos Bonaval !De nuevo una parte, mínima, de la sociedad alcarreña, muestra su preocupación por una pieza de nuestro patrimonio artístico que está en trance de perderse, a pesar de las buenas intenciones de la Administración...

Es descorazonador ver como nuestro inmenso patrimonio cultural se pierde ante nuestros ojos, fruto de la insidia y apatía de todos. El inmenso acervo que nos legaron nuestros mayores se pierde, un poco cada día, ante nuestros ojos sin que, aparentemente, nadie mueva un músculo reclamando, exigiendo, de aquéllos que tienen la responsabilidad de preservarlo, su concurso, su actuación, para remediar lo que, a la vista de todos está y parece irreversible: su destrucción. Se puede pensar que este alegato parece catastrofista, pero conviene considerar, antes de desechar este escrito, el concluir su lectura puesto que se quiere testimoniar, a través de estas páginas, lo que parece un hecho reprobable, por utilizar un calificativo suave, por parte de todas aquellas instituciones que tienen la responsabilidad de velar por conservar, en esta ocasión, las ruinas del Monasterio cisterciense de Bonaval. Hablar de Santa María de Bonaval, aquí y ahora, no parece procedente pues es de sobra conocido por la bibliografía que se ha preocupado de él convenientemente, pero ¿lo conoce el gran público? Y cuando digo el gran público, me refiero a todos nosotros.

El cenobio cisterciense se levantó, un día del siglo XII gracias a la iniciativa del rey Alfonso VIII, vencedor de Las Navas de Tolosa. La fundación data de 1164 y su confirmación de 1175. Para su erección se eligió a los monjes del monasterio de Santa María de Valbuena, situado en la actual provincia de Valladolid y fundado, sólo unos años antes, por doña Estefanía de Armengol, hija del Conde de Urgel, entre 1143/1151, por lo que fue filial suya junto con los de Rioseco (1147/1148) y San Andrés de Valveni (1165) La elección del lugar para el levantamiento del monasterio obedecía a los mandatos de la comunidad cisterciense que buscaban alejarse de los núcleos de población y rehuían, asimismo, cualquier manifestación externa de riqueza. La reforma fue encabezada por Ricardo de Molesme, en marzo de 1098; su principal característica fue el abandono de una vida monacal regalada por las carencias, incertidumbres y falta de comodidades del bosque de Cister. Su más afamado representante fue San Bernardo de Clavaral. En definitiva fueron unos monjes rebeldes, como los califica Isidro Bango Torviso. Su desinterés por el mundo material les llevó a sentir la regla de San Benito de forma estricta, se les conocía como pobres de Cristo y causaba admiración la austeridad en la que vivían. Esta manera de entender la vida monástica despertó hacia ellos una profunda admiración y, pronto, los poderosos facilitaron las fundaciones para ser enterrados en los monasterios cuyos monjes llevaban una vida de santidad. De esta forma tenemos que entender el éxito del Cister.

Bonaval, como ya dije, se fundó en 1164 en un acogedor y boscoso valle a orillas del río Jarama, cerca de su nacimiento, al sur del Pico Ocejón y al norte de la villa de Uceda. La parte conservada data del siglo XIII y cuenta con elementos románicos y del pre-gótico cisterciense, fundamentalmente en su cabecera de tres ábsides. En toda la magnífica fábrica que nos ha llegado se puede apreciar la estética cisterciense. El templo se hundió parcialmente en el siglo XVII. El monasterio, cuya decadencia se remonta al siglo XIII, como el de toda la orden, se vendió cuando la exclaustración a un particular y, en 1894, el pueblo de Retiendas se convirtió en el nuevo propietario. Actualmente languidece, demandando de nuestras conciencias una actuación que, al menos, le permita salvarse. ¿Se imaginan ustedes lo que darían algunas localidades por contar en su territorio con unas ruinas tan cualificadas? Nosotros lo tenemos y no hacemos nada por preservarlo. El estado de ruina y permanente deterioro ha motivado que el autor de este artículo, escribiera recientemente a la Real Academia de la Historia para solicitar su intervención ante algo que, de no remediarse, se perderá irremediablemente, habiendo dirigido este organismo, con fecha 13 de junio, un escrito a quien considera competente en la materia: la Dirección General de Bellas Artes, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Presidencia de la Diputación Provincial de Guadalajara En suma, de lo que está pasando con Bonaval, todos somos culpables, unos por acción y otros por omisión.

Pero, por encima de todos, está la administración que tiene la obligación de velar por el bien común. A ella le compete hacer lo que corresponda para evitar que se siga destruyendo algo tan preciado como nuestro legado cultural, tan rico y variado. Llegado hasta nosotros por el esfuerzo de las generaciones que nos precedieron, es obligación nuestra mantenerlo, conservarlo, acrecentarlo y entregárselo a nuestros hijos para que recogiendo el testigo, hagan lo que vieron en sus mayores y puedan, a su vez, legarlo a los suyos. De esta forma lograremos que nuestro patrimonio no se pierda.





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1 Respuestas »

  1. Hola, sólo deciros que un grupo de músicos, amantes desde hace muchos años de este paraje maravilloso, hemos creado un grupo (hacemos una música propia inspirada en música antigua española) con el nombre de Bonaval. Queremos también con ello contribuir a reivindicar la necesidad de proteger el enclave, evitando que sigan llegando coches, por ejemplo, lo que es una grave amenaza. Por todos los lugares que toquemos, hablaremos de Bonaval. Esta es nuestra modesta contribución. Podeis visitar la web: http://www.bonavalmusica.com , y oir qué música hacemos

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