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Inicio y desarrollo de la Feria de Tendilla

nader5 Inicio y desarrollo de la Feria de TendillaIñigo López de Mendoza, futuro marqués de Santillana, tomo posesión de la villa alcarreña de Tendilla tras la muerte de su hermanastra Aldonza de Mendoza en 1435. Entonces aprovechó las características topográficas de la villa, que se extendía como una chimenea sobre los lados de su calle principal, para desarrollar el potencial comercial de la villa de Tendilla.

El término municipal estaba en una situación estratégica a horcajadas del camino que unía el centro de Castilla con el puerto mediterráneo de Valencia. Los mercaderes que iban de Valencia a Guadalajara atravesaban Cuenca, cruzaban el río Tajo por el puente junto a Sacedón, y después marchaban a través de la alcarria, una accidentada región de crestas y mesetas separadas por pequeños ríos. Al atravesar los inclinados picos y las profundas gargantas de la Alcarria ellos seguían un camino que bajaba a un estrecho valle que iba de la esquina nordeste a la esquina sudoeste del término municipal de Tendilla. La carretera descendía hasta el núcleo residencial situado tan empinado que "cuando avajan á él algunas gentes desde las cumbres, les causa temor, por que en efecto, no hay lugar en España tan vajo en su proporcion" (Relaciones Topográficas, 1580). Las casas se alineaban a ambas orillas según el avance del camino en el fondo de la garganta, de modo que la carretera servía de calle principal.

El marqués instituyó una feria anual que duraba un mes y comenzaba la fiesta de San Matías, el 24 de febrero. Tendilla fue legada al segundo hijo del Marqúes de Santillana y durante generaciones, los señores de Tendilla promocionaron esta feria estableciendo unos bajos impuestos de un treceavo de las ventas al por mayor y quedando completamente exentas de todo impuesto todas las transacciones al por menor. Estas condiciones favorables junto al hecho de que la feria de Tendilla fuera la primera antes de la primavera atrajeron mercaderes de toda España y Europa occidental, haciéndola una de las mayores ferias internacionales de España. Los impuestos sobre las ventas de estas ferias fueron, con mucho, la mayor fuente de beneficios de la villa para su señor; en el cenit su fama en el siglo XVI produjeron una renta anual para el Conde de Tendilla de 1.200.000 maravedíes sólo en impuestos sobre las ventas.

Gracias a la previsión de los moradores en su fundación, las casas a lo largo de la calle principal y en cada lado del cauce del río fueron provistas en su frontal de pórticos (los "soportales") sujetos por columnas, algunas hechas con una sola piedra cincelada y traída de canteras cercanas al término municipal. Situándose bajo estos pórticos, "aunque llueba se puede andar la maior parte de la villa sin varros, limpieza que no se halla en pueblos de su manera" (Relaciones de 1580). Las casas se hicieron en muchos casos con piedras talladas y, la mayoría, con dos o tres pisos de alto. Era necesario construir así debido a la situación del pueblo en la parte más baja del valle, la cual a menudo se inundaba: "casi puedo decir que está fundada sobre agua, como la Ciudad de Benecia, y por esta causa se hace la vida en el segundo suelo (primer piso)" (Relaciones de 1580).

Los vecinos que poseían casas en la calle mayor obtenían unas bonitas rentas durante las ferias permitiendo puestos bajo los pórticos, que protegían las mercancías del daño por el agua sin importar lo lluviosa que la feria pudiera llegar a ser. Los administradores de la feria organizaban el negocio de un modo ordenado, asignando espacio para los puestos de modo que toda la mercancía procedente de Cuenca, Toledo o Segovia pudiera encontrarse en un punto, por ejemplo. Los vecinos de Tendilla tuvieron una prosperidad repentina alquilando alojamiento, sirviendo comidas y bebidas, y proporcionando alimento y víveres. Desarrollaron una economía comercial e industrial, incluyendo varias tiendas de ropas y talleres artesanos como joyeros, bordadores o plateros. Ellos tallaron la piedra caliza de la localidad para material de construcción que vendían a otras regiones produciendo piedras de molino para su propio uso y para la venta, y fueron famosos por su albañilería con piedra y otras especialidades de la construcción. Fueron carpinteros, ebanistas, hubo un constructor de órganos, tracistas, y oficiales y arquitectos quienes crearon muchas piezas interesantes que llevaron a Madrid y otros lugares para su venta.

Todas estas actividades eran, sin embargo, secundarias frente a las principales actividades de los que residían permanentemente en la villa, la producción de aceite de oliva y de vino. En el siglo XVI, el erudito vecino Juan Fernández, delegado por el concejo para responder a las preguntas de las Relaciones de Felipe II (1580), creía que "en toda España no hay pueblo de su vecindad de tantos olibos, por razon que todos los términos están plantados que parescen montañas, sierras y valles de olibares, y viñas". Encontraba impresionante el ver tantos y tan buenos olivos en tierra tan escabrosa que le parecían como la fabulosa región productora de aceite del Aljarafe en Sevilla.
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nader4 Inicio y desarrollo de la Feria de TendillaEn los valles los vecinos hacían terrazas e irrigaban los bancos haciendo acequias para plantar vegetales, frutas, zumaque y "nogales en estremo crescidos, que dan mucho contento verlos". Algunos vecinos de Tendilla eran propietarios y araban campos de cereal en el territorio perteneciente a la ciudad de Guadalajara, aunque no producían lo suficiente para las necesidades de la villa. A mediados del siglo XV no había monte libre para recolectar leña, excepto en el territorio perteneciente a Guadalajara. Para aprovisionar a los mercaderes en la feria, el pueblo compraba trigo de los graneros de Alcalá, Guadalajara y La Mancha, y animales para carne de los pueblos de las montañas de Cuenca, Soria, Medinaceli, Segovia y Extremadura. Algunos vecinos de Tendilla fueron "atrevidos tratantes que van á muchos puertos destos Reynos á comprar pescado y otras Mercadurías" (Relaciones, 1580).

El metálico para estas compras venía de la venta de la producción de Tendilla que sus vecinos procesaban y vendían ellos mismos. Juan Fernández alardeaba de que la villa producía más aceite de oliva y vino que ningún otro en la región. En el siglo XVI la villa tenía trece molinos de aceite "bien edificados" que, cuando la cosecha de olivas era buena y los molinos operaban a plena capacidad "son trece cuños de monedas". Las bodegas de vino de Tendilla fueron excavadas en las laderas del pueblo "tan largas, y derechas y llanas, que puede entrar una cabalgadura hasta lo último dellas". Y como Tendilla tiene "tan buenas bodegas se detiene más tiempo (el vino en ellas) que en otro ningun pueblo de su Comarca, y así ordinariamente tiene más subido precio" (Relaciones, 1580). Este vino tenía libre acceso a los mercados de la ciudad de Guadalajara sin control alguno de precios, según había sido garantizado por la propia Guadalajara en concesión de 1395 cuando Tendilla fue segregada por el rey Enrique III del Común de Guadalajara pare ser entregada a Diego Hurtado de Mendoza, padre del marqués de Santillana. En realidad la concesión fue fuente de litigios intermitentes desde finales del siglo XV hasta el XVIII.
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nader3 Inicio y desarrollo de la Feria de TendillaLos granjeros se beneficiaban de otros derivados de las arboledas de olivos. Además de procesar su propio aceite de oliva y vino, la población local lavaba y secaba ropa. En cualquier parte que hubiera un molino de aceite había jaboneros que manufacturaban buen jabón en barras ("xabon de ladrillo"), un derivado del aceite de oliva muy estimado para lavar lana. Varios manantiales naturales en el término municipal ayudaban a estas actividades, y uno, de agua caliente, era particularmente apreciado puesto que permitía su cómodo empleo incluso en invierno y tenía un efecto blanqueador que le hacía especialmente apropiado para lavar ropa blanca. Los vecinos solo podían obtener leña a partir de la poda de los olivos y vides de la localidad, por lo que era necesario importarla de otros lugares de la comarca: "traen á vender de algunos lugares de la Comarca, vale comunmente una carga un Real". La falta de leña se acrecentaba para la llegada en el frío febrero de los numerosos visitantes en la Feria, lógicamente.

Traducido por Jose Luis Garcia de Paz.

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