Turismo rural | Viajes invisibles

La desconocida ARAGOSA

Aragosa permanece muda. Callada. En Aragosa sorprende el silencio, sólamente roto por el ruido continuo de las aguas del río.

Es una grata sorpresa entrar en Aragosa. Allí el tiempo parece que se ha detenido. Inmediatamente desaparece todo ruido que recuerdes, para adentrarte en una solitaria isla en mitad de las montañas. Aragosa es hermosa villa, muy hermosa, que sorprende por ser la gran desconocida. Nadie oyó nunca hablar de ella, pero al descubrirla el visitante se pregunta "¿y cómo nadie me dijo que existía?" Aragosa es pedanía, pero muy digna presume de ser independiente en su estilo, pues no envidia ni pide nada, más bien al contrario, a ella se recurre en ocasiones. Incluso, aunque sea humilde, cuenta con su historia, pues fue aquí donde se hizo el primer papel moneda que utilizó el Banco de España en una fábrica de papel que había en la villa. Apenas encontrarás habitantes en sus calles. Y si los encuentras no se soprenderán de verte. Sonreirán al comprobar tu cara de asombro por descubrir tal belleza escondida. Acércate en verano. No encontrarás lugar más fresco en toda Castilla. Según entres a la villa, en una de las curvas de su carretera, aparecerá ante ti la cabeza del león, una monumental roca que la erosión ha provocado en ella curiosa forma del fiero animal. Los chopos que despuntan según llegas y que rodean las escasas casas del pueblo, y el río Dulce, te darán la bienvenida.

El comienzo del pueblo es muy atractivo y atraerá al visitante. La gran explanada de hierba a orillas del río y junto al lavadero, incita a que la visita a Aragosa no sea la última. Túmbate un ratito y mira hacia el cielo. Tus ojos agradecerán el espectáculo de los buitres volando sobre los tejados de las pequeñas casas. Síguelos con la mirada y déjate guiar por su trayectoria, pues ellos te revelarán donde están las numerosas buitreras de Aragosa. No te perderás en el pueblo. Apenas cuenta con una calle principal, y atravesándola llegarás hasta la parte norte, donde las altas murallas que forman las montañas te harán inclinar hacia arriba la cabeza. A partir de allí, no hay más asfalto. El resto del trayecto, una vez salido del pueblo, lo continuarás por un camino paralelo al río, el cual te convidará a que repitas esta experiencia y hables a partir de ahora de Aragosa. No te miento cuando te digo que te sorprenderá.

2 Respuestas »

  1. hola!! hemos estado este fin de semana haciendo la ruta que va desde pelegrina a aragosa por el barranco del rio dulce y la verdad es que es un paisaje precioso, nos ha gustado mucho, el rio iba con mucha agua y era muy relajante escucharlo.
    Nos hemos sorprendio y nos ha entrado curiosidad al ver como una especie de pueblo abandonado cerca de Aragosa... tenia una grua que no sabiamos muy bien si estaba arreglando algo. La verdad es que nos gustaria saber algo mas de ese pueblo ¿como se llamaba?, si esta abandonado ¿desde cuando?... si nos puede dar alguna informacion se lo agradeceriamos... Un saludo y muchas gracias.

  2. Castillo desaparecido de Aragosa

    Aragosa se encuentra entre peñascos junto al cauce del río Dulce, entre Pelegrina y Mandayona. Se puede llegar desde la A-2 o desde la carretera que desde la autovía llega a Sigüenza. Por desgracia, los bellos parajes de su entorno quedan desconocidos para muchos que atraviesan junto a ella, y deberían verla. La localidad se encuentra unida al término municipal de Mandayona.

    Aragosa fue donada por Alfonso VII a la mitra de Sigüenza en 1143, mencionándose "la villa desierta diu Pharagosa", que debió estar poblada por musulmanes y despoblarse ante la primera conquista castellana, quedando desierta hasta la repoblación cristiana tras la toma de Sigüenza. Layna indica que su pequeño castillo roquero (sobre un peñón del desfiladero) existía desde tiempos musulmanes, pues se menciona en dicho documento. A la labor de vigilancia le ayudaban los castillos desaparecidos de Mandayona y Castejón de Henares, mencionados asimismo por Layna. No conozco cuando dejó de pertenecer a los obispos, pero aparece dentro del señorío de Mandayona cuando Alonso Carrillo de Acuña vende esta localidad en 1478 a Brianda de Castro, teniendo los mismos señores y perteneciendo la casa de Pastrana, unida a la de Infantado en el siglo XVII, hasta el fin de los señoríos a inicios del siglo XIX..

    Según Pavón Maldonado, el castillo "es una guarida natural provista de un aljibe excavado en roca" de 3'5 por 2'6 metros, cubierto de mampostería. Tenía "una muralla de tapial que rodeaba las peñas que soportan el castillo; en la actualidad se reconocen 23 metros de la muralla, sobre la que se extiende una plataforma que sirve de asiento a la iglesia". Aquí se encontraron restos de cerámica árabe, datables entre los siglos VIII y XI y que confirman el asentamiento musulmán. Al perder importancia estratégica cuando la frontera se fue alejando, el castillo dejó de usarse, levantándose la iglesia de espadaña románica y cubierta del siglo XVI.

    Tomado de "Castillos y fortificaciones de Guadalajara" (Editorial Nueva Alcarria, 2007), de Jose Luis Garcia de Paz.

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