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Zaorejas

zarorejas ZaorejasHISTORIA
Vigilante desde su altura de la orilla izquierda del río Tajo, Zaorejas no puede narrar una historia especialmente sugerente, pues nada de importancia ocurrió durante siglos en su término. Nació quizás como una atalaya de gentes ibéricas, y sabemos que los romanos tuvieron asiento en su espacio. El cercano acueducto viene a significar que población de cierta importancia tendría para dedicar tantas horas y tantos dineros a hacer semejante obrón. Tras la reconquista de la comarca a fines del siglo XII, puso el Rey Alfonso VIII, hacia 1177, año de la conquista de Cuenca, y en un espacio estrecho a la orilla izquierda del Tajo, canónigos regulares de San Agustín, a los que donó la heredad del Campillo, para que pusieran monasterio que afianzara la repoblación del país. No tuvo apenas vida esta fundación, y dependiente de la jurisdicción y Fuero de Cuenca permaneció Zaorejas durante muchos siglos, sin especial relieve histórico. La heredad del Campillo perteneció también largos años a los monjes cistercienses de Buenafuente.

PATRIMONIO
Destaca en Zaorejas la especial estructura del pueblo, de calles estrechas y muy recias casonas de sillarejo calizo en toda su altura, para abrigar los interiores del intenso frío exterior. Dos magníficas plazas posee Zaorejas, con ejemplos en ellas de edificios comunes (el Concejo) y particulares (algunas casonas) con escudos, rejas, llamadores, clavos, etc. Su aspecto es típicamente serrano. La iglesia parroquial es relativamente moderna y sin interés artístico. Sobre la chapa de la cerradura de su puerta principal se ve grabado Año de 1887. Macario Ropiñón herrero que la trabajó. Un par de forjas trabajaron durante muchos años, y con buen arte, la copia numerosa de objetos de hierro forjado que por todas partes del pueblo aparecen. El monumento más relevante de Zaorejas es sin duda el acudeucto romano, al que allí llaman el puente romano. Servía para salvar el barranco de Fuentelengua, y se encuentra a poco más de un kilómetro al sur del casco urbano de Zaorejas. Se compone de un alto muro de piedra careada a dos hojas y con relleno de hormigón de ripio trabado con mortero de cal. El alzado de este muro se divide en cuatro secciones de grosor decreciente según aumenta en altura.

Teóricamente, la obra estaría coronada de una cornisa que daría paso lógicamente a un canal para la conducción del agua. Originalmente su altura era de 12 metros. Lo más impresionante de este acudecuto romano es el arco que salva el barranco, que tiene el aspecto de un auténtico "arco de triunfo" y que permitía a su vez el paso de una calzada romana por su interior.

Foto © José Mª Franco





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