Jeronimo Münzer, un agente secreto en Guadalajara
Con esta historia iniciamos una serie de descripciones de Guadalajara y su provincia hechas por viajeros extranjeros de todas las épocas. Estos "curiosos impertinentes" atravesaron nuestra tierra y dejaron sus relatos de las gentes, los paisajes y las ciudades.
A fines del siglo XV, un viajero alemán, Jerónimo Münzer, que latinízó su nombre en la forma de Hieronymus Monetaríus, recorríó España y dejó un relato escrito que constituye una pieza precíosa en la hístoría caminera.
Para Farinelli, autoridad en esta materia, este es el "más interesante viaje por España de la Edad Media".
La verdadera misión de este alemán de Feldkirch, fue proponer al rey don Juan II de Portugal, por orden del emperador Maximiliano, la organización de una expedición marítima luso-germana similar a la realizada por Colón, con la intención de alcanzar por el Atlántico las costas de Asia.
Münzer recorrió toda a costa de Levante y Mediodía y la costa atlántica de Portugal, llegó a Santiago y desde allí subió a la meseta castellana para visitar Zamora, Salamanca, Guadalupe, Toledo, Madrid, Guadalajara, etc.
La inseguridad caminera del siglo XIV hacía al viajero tener que procurar su propia defensa, después cuando a fines del siglo XV la Santa Hermandad devolvió la seguridad a los caminos, pudo prohibirse al viajero llevar armas.
Viajó a caballo e hizo jornadas normales de unos 50 Km., aún cuando las de 70 y 80 Km. No son excepcionales. Sin embargo, la jornada que tiene que hacer de Niebla a Serpa (150 Km.) le resulta excepcional: tiene que salir antes de amanecer para llegar con la noche cerrada. Pero esta jornada le era forzosa: no podía el viajero encontrar alojamiento intermedio.
Jerónimo Münzer recorrió en España 3.500 Km. a caballo en casí cínco meses. Llegó a Guadalajara el 27 de enero y atravesó la provincia por el antiguo camino real.
GUADALAJARA
"La ciudad de Guadalajara, tan grande como Ulm, está situada en un montículo, al pie del cual corre el Tajo (confunde el Tajo con el Henares). Esta ciudad, digo, pertenece a don Domingo, de la casa de Mendoza, que es duque del Infantado y marqués de Santillana, que tiene por esposa a María, hija de don Álvaro de Luna. Es grande esta familia de los señores de Luna, e igualmente la de los señores de Mendoza." (Habla de don Iñigo López de Mendoza, tercer marqués de Santillana, casado con doña María de Luna, hija del Condestable).
castillo de Guadalajara
"Creo que en toda España no existe palacio semejante a éste, por su grandeza y su profusa decoración en oro. Es de forma cuadrada y tíene dos claustros superpuestos, adornados con tallas diferentes, de leones y grifos, en piedra de sillería. Tiene en el centro una fuente monumental, y todas las techumbres están resplandecientes de oro y adornos de flores. En cada uno de los cuatro ángulos tiene otras tantas grandes salas, de las cuales dos ya estaban terminadas. Tanto oro resplandecía en sus techumbres, que resulta increíble para el que no lo vea. Nos aseguró el alcaide que se podría comprar un condado con lo que se estaba gastando en la edificación de aquel palacio; y aún no estaba terminado. En todas las estancias había cúpulas altísimas, entre las cuales una, adornada en todo su derredor con faunos, es de un precio inestimable. Cada sala tiene unidas tres o cuatro cámaras, todas doradas de diferentes maneras. En una inmensa sala estaban pintados los escudos de todos los antepasados del duque, con sus esposas, así como también el del cardenal, hermano del duque, que había muerto en aquellos días. Nos enseñaron también la caballeriza abovedada, pero sin terminar todavía. Este palacio se ha construido más para ostentación que para utilidad."
Casa del Cardenal don Pedro de Mendoza
Retrato del Cardenal Mendoza en la sala capitular de la catedral de Toledo
"La casa del cardenal, en las afueras de Guadalajara, es de las más bellas de toda España. Yo he visto muchos grandes palacios de cardenales en Roma; pero en toda mí vida jamás vi otro tan cómodo y con las habitaciones tan bien distribuidas. Tiene dos bellísimos claustros superpuestos, con pequeñas salas y cámaras, todas con artesonados dorados y con diversos colores mezclados con azul, siendo cada artesonado diferente de los otros; dos salas de verano abiertas al jardín, con columnas de mármol y refulgentes de tanto oro, que es difícil de creerse. ¡Oh, qué majestuosa capilla!, Larga, aunque no muy ancha, en cuyo altar hay exquisitas pinturas de San Pedro y San Pablo y de la bienaventurada Vírgen, y a los lados de San Gregorio y Santa Elena con la cruz, de los cuales llevaba el título como cardenal; un bellísimo jardín, en cuyo centro hay una fuente con la cual se puede regar todo; una inmensa pajarera, en parte cubierta, en parte cercada con alambres de cobre, en la cual hay tantas clases de aves, que es imposible describirlas. Había tórtolas y palomas de varias clases, de España y de Africa; innumerables gallinas africanas, negras con pintas blancas, como dados, crestas grises, duras, cola corta y muy zancudas; perdices de varias especies; muchos ánades de color purpúreo, casi negro, con la cola y el pico negros; hermosas grullas con las crestas blancas detrás de la cabeza, y Itinerario de Münzer en la Península Ibérica muchas otras clases de aves; y un encargado que cuida de todo para las aves. Creo que en el mundo no hay casa más espléndida. Dejó incontables riquezas, porque era rico por patrimonio, por el arzobispado de Toledo, por el obispado de Sigüenza y por el cardenalato. Tenía otros muchos beneficios. Era íntimo del rey, y de vida austera; pero en los otros gastos era muy espléndido. Murió el 11 de enero del año 1495."
La ciudad de Sigüenza
El 27 de enero, desde Guadalajara, por el castillo de Hita, situado en un altísimo monte, llegamos a la ciudad de Sigüenza (Sequencia), que es tan grande como Nórdlingen. Hay en ella una bellísima catedral, bastante rica, y su obispo fue el cardenal (el cardenal Mendoza acumuló ambas sedes; pero tras su muerte y al sucederle Cisneros en la silla toledana, se nombró también a don Bernardino de Carvajal, obispo de Cartajena, sucesor de Mendoza en la silla de Sigüenza). Palacio del InfantadoTiene cuarenta canónigos de cien ducados, veinte racioneros de cuarenta, veinte medios racioneros, que tienen la mitad de los racioneros, y trece dignidades, entre los cuales hay hombres doctos. Hay allí un bello alcázar, en donde vive el hijo del señor cardenal, cuya esposa es la hija del duque de Medina Sidonia y conde de Niebla, a quien su padre el cardenal le dejó muchas riquezas (Don Rodrigo de Mendoza, que sirvió con mil lanzas a los Reyes Católicos bajo el mando de su tío, don Pedro Hurtado de Mendoza).
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Muy interesante historia. Una puntualización: donde titula "Castillo de Guadalajara" realmente está hablando del palacio del Infantado, evidentemente.